¿Qué es la telemetría de endpoints y para qué sirve?

Un ordenador puede parecer completamente normal mientras ejecuta una actividad peligrosa en segundo plano. También puede funcionar con lentitud sin mostrar una causa evidente. ¿Cómo descubre un equipo informático qué está ocurriendo dentro del dispositivo? La respuesta está, muchas veces, en la telemetría de endpoints. Esta tecnología permite observar el comportamiento de ordenadores, servidores y otros equipos conectados. Registra datos técnicos que ayudan a detectar fallos, amenazas y cambios importantes. Sin embargo, no se limita a guardar una lista de errores. Su verdadero valor aparece cuando esos datos se relacionan entre sí. Esa conexión puede revelar una secuencia sospechosa que, vista por partes, pasaría inadvertida.

La palabra telemetría se refiere a la medición y transmisión de información desde un lugar a otro. Un endpoint es cualquier dispositivo que actúa como punto final dentro de una red. Puede ser un ordenador de sobremesa, un portátil, un servidor o una máquina virtual. También puede tratarse de un teléfono corporativo o de otro equipo conectado. Por tanto, la telemetría de endpoints consiste en recopilar y analizar datos sobre la actividad de los dispositivos. Su objetivo es mostrar qué sucede en ellos, cuándo ocurre y qué elementos intervienen. Para realizar este seguimiento suele instalarse un agente de software en cada equipo. Este agente observa determinadas actividades y envía los datos a una plataforma central. Allí pueden consultarse, compararse y analizarse de forma automática.

No todos los sistemas recopilan la misma información ni lo hacen con igual profundidad. La configuración depende de las necesidades de cada organización y del programa utilizado. Algunos entornos solo necesitan conocer el estado general de los dispositivos. Otros requieren una visión más detallada para investigar incidentes de seguridad. La telemetría puede registrar inicios de sesión, conexiones de red, modificaciones de archivos y cambios en la configuración. También puede observar programas ejecutados, servicios activos y acciones realizadas mediante comandos. De esta manera, los técnicos dejan de trabajar únicamente con síntomas. Disponen de una secuencia de hechos que facilita la búsqueda de la causa real.

Qué información recoge un sistema de telemetría

La recogida de eventos sobre procesos es una de las funciones más útiles de estas herramientas. Un proceso es un programa o tarea que se encuentra en ejecución dentro del sistema. La telemetría puede identificar cuándo comenzó, qué usuario lo inició y desde qué archivo se ejecutó. También puede registrar qué proceso lo generó y qué acciones realizó después. Esta relación permite construir una especie de árbol de actividad. Por ejemplo, un documento puede abrir una aplicación y esta lanzar después una herramienta del sistema. Cada acción aislada podría parecer normal. Sin embargo, la cadena completa puede resultar extraña y requerir una revisión.

La información recopilada también puede incluir direcciones IP, puertos y conexiones salientes. Estos datos sirven para comprobar con qué destinos se comunica un equipo. Además, pueden registrarse cambios en archivos sensibles, nuevas tareas programadas o modificaciones del registro de Windows. La instalación de programas y la creación de cuentas también generan eventos relevantes. En determinados sistemas se controla el uso de dispositivos USB y otras unidades externas. La finalidad no es acumular datos sin criterio, sino conservar señales que ayuden a explicar el comportamiento del endpoint. Una configuración excesiva puede producir demasiado ruido. Una configuración insuficiente puede dejar sin registrar una acción decisiva.

Para qué sirve la telemetría de endpoints

Una de sus principales utilidades es detectar actividades que no encajan con el uso habitual del dispositivo. Un antivirus tradicional busca archivos o patrones que ya conoce. La telemetría permite observar también el comportamiento. Esto resulta útil frente a ataques que utilizan herramientas legítimas del propio sistema. Si una aplicación conocida realiza una acción extraña, el archivo puede no parecer malicioso por sí solo. El contexto cambia la interpretación. El sistema puede relacionar el usuario, el proceso inicial, los comandos utilizados y la conexión creada. Esa visión conjunta facilita la detección de amenazas que intentan pasar desapercibidas.

También ayuda a investigar qué ocurrió antes y después de una alerta. Cuando aparece un incidente, no basta con saber que se detectó un archivo peligroso. Los responsables necesitan conocer cómo llegó, qué cuenta lo ejecutó y qué equipos pudieron verse afectados. La telemetría aporta una línea temporal de eventos. Esto permite delimitar el alcance y tomar decisiones con más precisión. En algunos casos, el archivo queda bloqueado antes de causar daños. En otros, es necesario aislar un equipo, cambiar credenciales o revisar dispositivos relacionados. Sin datos históricos, una investigación puede depender de suposiciones y pruebas incompletas.

Su utilidad no se limita a la ciberseguridad. Los datos técnicos también ayudan en el mantenimiento informático. Un equipo puede sufrir cierres repetidos, consumo elevado de memoria o errores de conexión. La telemetría permite comprobar qué proceso coincide con el problema. También puede mostrar servicios detenidos, versiones antiguas y configuraciones incorrectas. Esto reduce el tiempo necesario para localizar una avería. El técnico puede empezar la intervención con información concreta, incluso cuando el usuario no sabe describir bien el fallo.

Diferencias entre telemetría, registros y monitorización

Estos conceptos están relacionados, pero no significan exactamente lo mismo. Un registro o log guarda eventos generados por un sistema o aplicación. La monitorización comprueba el estado de un recurso mediante indicadores como disponibilidad, uso del procesador o espacio libre. La telemetría reúne datos procedentes de distintas fuentes y los envía para analizarlos en conjunto. Un log puede indicar que algo ocurrió, mientras que la telemetría ayuda a relacionarlo con otras acciones. Por ejemplo, una alerta de conexión aislada aporta información limitada. Si se vincula con un proceso recién creado, un usuario concreto y un archivo descargado, adquiere mucho más valor.

La monitorización suele responder a preguntas como si el equipo está encendido o si un servicio funciona. La telemetría puede profundizar en cómo se ha producido un cambio. Ambas funciones pueden convivir dentro de una misma plataforma. De hecho, la combinación permite detectar problemas de disponibilidad y estudiar su origen. No todos los datos tienen que enviarse continuamente. Algunos agentes agrupan eventos, aplican filtros o establecen distintos niveles de prioridad. La calidad de la información depende tanto de la herramienta como de su configuración.

Cómo se utiliza para detectar una actividad sospechosa

Imaginemos que un usuario abre un archivo recibido por correo. Poco después aparece un proceso que ejecuta un comando oculto. Ese comando intenta conectarse con una dirección externa y crea una tarea programada. Cada evento se registra con su hora y sus datos asociados. La plataforma puede reconocer la relación y generar una alerta. Un analista revisa entonces la cadena completa. Si confirma que existe riesgo, puede aislar el dispositivo para impedir nuevas comunicaciones. También puede buscar la misma actividad en el resto de equipos. Esta capacidad es importante porque un incidente rara vez debe estudiarse como un hecho aislado.

Las plataformas más avanzadas pueden aplicar reglas, modelos de comportamiento y datos sobre amenazas conocidas. Así se reduce el tiempo entre la actividad sospechosa y su detección. No obstante, la automatización necesita supervisión. Un programa legítimo puede realizar acciones poco habituales durante una actualización o una tarea administrativa. Por eso, una alerta no siempre confirma un ataque: señala una actividad que merece ser comprobada. El contexto de la empresa, el usuario y el dispositivo resulta esencial para interpretar correctamente cada evento.

Telemetría, privacidad y cantidad de datos

La recopilación de información debe realizarse con una finalidad definida. No todos los eventos son necesarios y no todos deben conservarse durante el mismo tiempo. Una organización debe decidir qué datos recopila, quién puede consultarlos y cuánto tiempo permanecerán almacenados. También debe proteger la plataforma donde se centraliza la información. La telemetría puede contener nombres de equipos, usuarios, rutas de archivos y datos técnicos sobre la red. Por ello necesita controles de acceso, cifrado y políticas de conservación adecuadas.

La privacidad no se resuelve simplemente desactivando toda recopilación. Si se eliminan demasiados datos, puede resultar imposible investigar un incidente o localizar una avería. La solución consiste en mantener un equilibrio. Se deben recoger los eventos necesarios para seguridad y mantenimiento, evitando información irrelevante. También conviene informar sobre el uso de estas herramientas dentro del entorno laboral. Una buena política de telemetría define qué se observa y por qué se observa. Esta claridad reduce riesgos y facilita un uso responsable de la tecnología.

Qué ocurre cuando no existe suficiente telemetría

Sin información detallada, un problema puede detectarse cuando ya ha causado consecuencias visibles. El equipo técnico sabrá que un ordenador está infectado, pero quizá no pueda determinar el punto de entrada. También puede desconocer si las mismas acciones se repitieron en otros dispositivos. Esta falta de contexto obliga a realizar revisiones más amplias y lentas. En ocasiones, la opción más prudente será reinstalar un equipo porque no existen datos suficientes para evaluar su estado.

En el mantenimiento diario sucede algo parecido. Una incidencia intermitente puede desaparecer antes de que llegue el técnico. Si no se conservaron eventos, será difícil reproducirla. La telemetría permite revisar qué procesos estaban activos y qué cambios coincidieron con el fallo. También ayuda a reconocer patrones repetidos durante varios días. El análisis puede revelar que una aplicación consume recursos a una hora determinada. También puede mostrar que un servicio se detiene después de cada actualización. En estos casos, los datos convierten un problema difícil de explicar en una secuencia técnica que puede verificarse y corregirse.

MTBF, MTTR, MTTD y MTTA: qué son y para qué sirven

Una empresa puede tener servidores modernos, copias de seguridad y técnicos disponibles. Sin embargo, nada de eso garantiza por sí solo que las incidencias se resuelvan con rapidez. Para conocer la fiabilidad real de un servicio hay que medir cuánto tarda en fallar, cuánto se demora la detección y cuándo comienza la respuesta. Estas preguntas se responden mediante cuatro indicadores: MTBF, MTTR, MTTD y MTTA. Sus nombres parecen complejos porque proceden del inglés, pero describen tiempos fáciles de entender. Lo interesante aparece al analizarlos juntos. Un sistema puede fallar pocas veces y, aun así, causar graves problemas si cada recuperación dura varias horas. También puede existir una buena respuesta técnica, pero comenzar demasiado tarde porque nadie detectó el incidente.

MTBF, MTTR, MTTD y MTTA son indicadores utilizados para evaluar la fiabilidad de los sistemas y la respuesta ante incidencias. Permiten convertir hechos cotidianos en datos comparables. Una caída de Internet, un servidor bloqueado o un programa inaccesible dejan de ser problemas descritos mediante impresiones. La empresa puede calcular cuánto tiempo estuvo afectada, cuándo fue detectada y cuánto tardó el equipo en intervenir.

MTBF mide el tiempo medio entre fallos. MTTR indica el tiempo medio necesario para reparar, recuperar o resolver un servicio. MTTD mide cuánto se tarda en detectar una incidencia. MTTA muestra cuánto tarda el equipo responsable en comenzar a atenderla. Cada indicador analiza una parte diferente del problema. Juntos ayudan a localizar los puntos donde se está perdiendo más tiempo.

Qué es el MTBF

MTBF corresponde a Mean Time Between Failures, que puede traducirse como tiempo medio entre fallos. Se utiliza principalmente con sistemas reparables. Mide el tiempo medio durante el cual un equipo o servicio funciona antes de sufrir una nueva avería. Un MTBF elevado indica que los fallos están más separados. Por tanto, suele relacionarse con una mayor fiabilidad operativa.

Su cálculo básico consiste en dividir el tiempo total de funcionamiento entre el número de fallos registrados. Si un servidor funciona durante 1.000 horas y presenta dos interrupciones, su MTBF sería de 500 horas. Esto no significa que vaya a fallar exactamente cada 500 horas. Se trata de una media basada en el periodo observado. El siguiente fallo podría aparecer mucho antes o bastante después.

El MTBF sirve para comparar periodos, equipos o servicios con funciones similares. También ayuda a planificar mantenimientos preventivos y detectar componentes poco fiables. Si el indicador disminuye durante varios meses, puede existir un problema de hardware, configuración o capacidad. También podría revelar que las actualizaciones están generando más incidencias que antes.

No debe confundirse el MTBF con la vida útil. Un fabricante puede comunicar un MTBF elevado calculado mediante ensayos y modelos estadísticos. Esa cifra no garantiza que cada unidad vaya a funcionar durante ese número de horas. Tampoco sustituye la garantía del producto. En una empresa resulta más útil calcular el indicador con datos reales de su propia infraestructura.

Qué es el MTTR

MTTR suele significar Mean Time to Repair, es decir, tiempo medio de reparación. Sin embargo, sus siglas también pueden utilizarse para hablar de recuperación o resolución. Estas definiciones no son idénticas. Por eso, la empresa debe indicar qué está midiendo antes de comparar resultados. Si un departamento calcula hasta la restauración del servicio y otro hasta el cierre completo del incidente, sus cifras no serán comparables.

Cuando se utiliza como tiempo medio de reparación, el cálculo divide el tiempo total invertido en reparar entre el número de incidencias. Si cuatro averías necesitaron ocho horas de trabajo, el MTTR sería de dos horas. La medición debe comenzar y terminar siempre en los mismos momentos. De lo contrario, el indicador perderá precisión.

Un MTTR bajo indica que los sistemas se restauran con rapidez después de un fallo. Puede reducirse mediante procedimientos documentados, repuestos disponibles y copias de seguridad verificadas. También ayudan la monitorización centralizada y el acceso rápido a técnicos especializados. Si cada incidencia obliga a investigar desde cero, la recuperación será más lenta.

El MTTR no debe analizarse sin considerar la calidad de la solución. Cerrar una incidencia rápidamente mediante un reinicio puede reducir la cifra. Sin embargo, el problema regresará si no se corrige su causa. Conviene distinguir las restauraciones provisionales de las reparaciones definitivas. También es útil registrar si el servicio volvió a funcionar de forma parcial o completa.

Qué es el MTTD

MTTD significa Mean Time to Detect, traducido como tiempo medio de detección. Mide cuánto tarda una organización en descubrir que existe un problema. El periodo comienza cuando aparece la incidencia y termina cuando esta es identificada. Una empresa puede tener técnicos muy rápidos, pero no aprovecharlos si la caída permanece oculta durante horas.

Imaginemos que un proceso de copia de seguridad deja de funcionar a medianoche. Nadie lo descubre hasta revisar el panel a las nueve de la mañana. En ese caso, el tiempo de detección ha sido de nueve horas. Si una herramienta de monitorización genera una alerta inmediata, el MTTD puede reducirse de manera considerable.

El MTTD permite comprobar si la monitorización está detectando los fallos antes que los usuarios. Cuando los clientes o empleados comunican habitualmente los problemas, el sistema de vigilancia necesita mejoras. Puede faltar una alerta, una comprobación automática o un umbral correctamente configurado. También puede existir una gran cantidad de avisos irrelevantes que ocultan los incidentes importantes.

Este indicador también se utiliza en ciberseguridad. Un acceso no autorizado puede permanecer activo sin provocar una interrupción visible. Reducir el tiempo de detección limita las oportunidades del atacante para moverse por la red. Para ello se analizan registros, comportamientos anómalos, conexiones y cambios en los equipos.

Qué es el MTTA

MTTA corresponde a Mean Time to Acknowledge. Puede traducirse como tiempo medio de reconocimiento o aceptación de una incidencia. Mide el periodo que transcurre desde la generación de una alerta hasta que una persona comienza a gestionarla. Detectar automáticamente un fallo no garantiza que alguien actúe de inmediato.

Por ejemplo, una herramienta puede crear una alerta a las 10:00 y un técnico puede aceptarla a las 10:20. En ese caso, el MTTA de esa incidencia es de veinte minutos. Si los avisos se reciben en un buzón que nadie revisa, el tiempo será mucho mayor. También puede aumentar fuera del horario laboral cuando no existe un servicio de guardia.

Un MTTA elevado puede indicar problemas de organización, no necesariamente limitaciones técnicas. Tal vez las alertas no tengan un responsable asignado. También puede existir una mala clasificación de prioridades. Cuando todo se etiqueta como urgente, el personal tiene dificultades para distinguir qué debe atender primero.

La reducción del MTTA requiere canales de aviso claros y reglas de escalado. Las incidencias críticas deben llegar a las personas adecuadas. Si el primer responsable no responde, el sistema debe avisar al siguiente nivel. Las guardias y los acuerdos de servicio también deben definir tiempos realistas según la importancia del sistema.

Diferencias entre MTTD, MTTA y MTTR

Los tres indicadores analizan etapas consecutivas de una incidencia. El MTTD termina cuando el problema es detectado. Después comienza el periodo que mide el MTTA hasta que alguien acepta o atiende la alerta. El MTTR estudia la reparación, recuperación o resolución posterior. Separar estas etapas permite saber dónde se produce el retraso.

Una empresa puede tener un MTTD bajo gracias a una buena monitorización. Sin embargo, su MTTA puede ser elevado si nadie revisa los avisos. También puede responder rápidamente y presentar un MTTR alto porque carece de procedimientos de recuperación. Sin esta separación, todo quedaría oculto dentro de una única cifra sobre la duración de la incidencia.

El tiempo total percibido por el usuario puede incluir todas estas fases. Primero aparece el fallo, después se detecta y finalmente se atiende. A continuación, comienza el trabajo técnico hasta restaurar el servicio. Reducir una sola etapa mejora el resultado, pero no compensa siempre los retrasos acumulados en las demás.

Cómo se relaciona el MTBF con los otros indicadores

El MTBF responde a una pregunta diferente. No analiza la respuesta, sino la frecuencia con la que aparecen los fallos. Un sistema con un MTBF alto puede ser fiable porque funciona durante mucho tiempo sin interrumpirse. Sin embargo, si su MTTR también es alto, cada avería puede generar un impacto importante.

Por el contrario, un servicio puede presentar fallos frecuentes y recuperarse rápidamente. Su MTBF será bajo, pero su MTTR podría ser bueno. Esto no convierte la situación en aceptable. Las interrupciones repetidas afectan a los empleados y generan desconfianza, aunque duren pocos minutos. Además, obligan al equipo técnico a dedicar tiempo a las mismas incidencias.

La combinación más favorable consiste en aumentar el MTBF y reducir MTTR, MTTD y MTTA. Esto significa que los fallos ocurren con menos frecuencia, se detectan pronto y reciben una respuesta rápida. También indica que la restauración se realiza en un plazo reducido. Alcanzar este equilibrio requiere prevención, monitorización y procedimientos bien preparados.

Para qué sirven estas métricas en una empresa

Estos indicadores ayudan a evaluar proveedores y servicios internos. Una empresa puede comprobar si el mantenimiento informático está reduciendo realmente las interrupciones. También permiten definir acuerdos de nivel de servicio o SLA. Un contrato puede establecer tiempos máximos de respuesta y recuperación según la prioridad de cada incidencia.

Las métricas también facilitan las decisiones de inversión. Si un servidor presenta un MTBF cada vez menor, puede resultar conveniente sustituirlo. Si el MTTR es elevado por falta de repuestos, mantener componentes disponibles puede reducir futuras paradas. Cuando el MTTD es demasiado alto, la prioridad puede ser mejorar la monitorización.

También sirven para estudiar tendencias. Una cifra aislada ofrece poca información. En cambio, comparar varios meses muestra si la fiabilidad mejora o empeora. Los datos pueden separarse por equipos, sedes, aplicaciones o tipos de incidencia. Así se evita que un servicio estable oculte el mal rendimiento de otro.

Cómo medir MTBF, MTTR, MTTD y MTTA correctamente

La medición necesita datos fiables y criterios estables. Primero hay que definir qué se considera un fallo. Una ralentización leve puede registrarse como incidencia, degradación o evento informativo. Si cada técnico utiliza un criterio distinto, los resultados no serán útiles. También deben excluirse, cuando corresponda, las paradas planificadas por mantenimiento.

La herramienta de gestión de incidencias debe conservar la hora exacta de cada etapa. Es necesario registrar cuándo comenzó el fallo, cuándo se detectó y cuándo fue aceptado. También debe anotarse el momento de restauración. Las modificaciones manuales sin justificación pueden distorsionar los indicadores.

Conviene separar los incidentes por prioridad y naturaleza. No tiene sentido comparar el fallo de una impresora secundaria con la caída del servidor principal. Tampoco deben mezclarse incidencias de seguridad, hardware y aplicaciones sin analizarlas después por categorías. Cada grupo puede necesitar objetivos diferentes.

Las medias también pueden ocultar casos extremos. Cuatro incidencias resueltas en diez minutos y otra de diez horas producen una cifra poco representativa. Por eso, es útil revisar además la mediana, los valores máximos y la distribución de tiempos. Los incidentes más largos merecen un análisis de causa raíz, aunque la media general parezca correcta.

Cómo mejorar estos indicadores sin manipular los datos

El MTBF mejora mediante mantenimiento preventivo, actualizaciones controladas y sustitución de componentes inestables. También ayuda eliminar configuraciones diferentes entre equipos similares. Las pruebas previas reducen los fallos provocados por cambios. La documentación permite repetir configuraciones que ya han demostrado funcionar.

El MTTD se reduce con monitorización automática y alertas bien diseñadas. No basta con vigilar si un servidor responde. También deben comprobarse procesos, espacio disponible, copias de seguridad y servicios críticos. Las pruebas sintéticas pueden simular acciones reales, como acceder a una aplicación o completar una operación.

El MTTA mejora asignando responsables, turnos y reglas de escalado. Las alertas deben indicar qué sistema está afectado y cuál es su importancia. Un aviso sin contexto obliga al técnico a investigar antes de decidir. Las notificaciones repetidas también deben agruparse para evitar la fatiga de alertas.

El MTTR puede reducirse mediante copias verificadas, automatización y procedimientos operativos. Un documento de recuperación debe incluir pasos claros, accesos necesarios y comprobaciones posteriores. También conviene realizar simulacros. Una copia de seguridad no garantiza una recuperación rápida si nadie ha probado cómo restaurarla.

Mejorando la infraestructura tecnológica de nuestros clientes

Infraestructura tecnológica y cableado estructurado para empresas

Trabajos típicos programados para el verano.

En Redkom Computers seguimos ayudando a nuestros clientes a disponer de entornos tecnológicos más seguros y eficientes. En esta ocasión, hemos llevado a cabo una mejora integral de su infraestructura eléctrica y de comunicaciones.

Corregir, ampliar y/o optimizar el cableado estructurado de una oficina, es una tarea típica programada para estas fechas de verano,  en que por teletrabajo o por vacaciones, las oficinas se encuentran casi vacías.

Esta semana hemos completado trabajos de ampliación y optimización de la red de cableado estructurado en las oficinas de algunos de nuestros clientes.

✅ Nuevos puntos de red para puestos de trabajo
✅ Organización y optimización del armario rack
✅ Certificación y etiquetado del cableado
✅ Infraestructura preparada para el crecimiento futuro
✅ Mayor estabilidad, rendimiento y seguridad de la red

En Salico hemos intercambiado la ubicación física del mueble rack, aprovechando para renovar e instalar un nuevo entramado de cableado estructurado de CAT 7 que permitirá acelerar la transmisión de datos para la carga de trabajo que exige los ficheros cada de mayor tamaño para el diseño 3D.

Asimismo, se optimizó la infraestructura de comunicaciones mediante una mejor distribución del cableado. De este modo, la red ofrece un rendimiento más estable y una gestión más sencilla.

En el IES Ciudad Escolar, aprovechando el periodo vacacional de los estudiantes, se revisó el estado de las instalaciones existentes para las las tres aulas de formación IT del centro. Tras la inspección, se identificaron varios puntos de mejora relacionados con el cableado eléctrico y la infraestructura de red

Posteriormente, se realizaron las correcciones necesarias para garantizar una mayor seguridad y fiabilidad, Aprovechando para retirar todos los elementos obsoletos y averiados que apenas funcionaban. Además, hemos ampliado la dimensión de cableado estructurado añadiendo nuevos puntos de red.
Asimismo, se optimizó la infraestructura de comunicaciones mediante una mejor distribución del cableado. De este modo, la red ofrece un rendimiento más estable y una gestión más sencilla.
Por otra parte, se adecuaron los elementos eléctricos que podían afectar al correcto funcionamiento de los equipos informáticos. Gracias a ello, se reduce el riesgo de incidencias y se mejora la continuidad del servicio.
 

 

Una red informática fiable comienza por una buena infraestructura física. Un cableado estructurado correctamente diseñado y ejecutado permite reducir incidencias, mejorar el rendimiento y facilitar la gestión de toda la plataforma tecnológica. Esto forma parte de los servicios de instalación y mantenimiento de cableado estructurado que Redkom realiza habitualmente en las oficinas de sus clientes.

Finalmente, estas actuaciones permiten al cliente disponer de una infraestructura tecnológica más robusta, preparada para soportar el crecimiento de la organización y las necesidades futuras del negocio.

En Redkom Computers ayudamos a las empresas a disponer de una infraestructura IT sólida, segura y preparada para crecer. Testeamos y optimizamos la infraestructura tecnológica y cableado estructurado para empresas

«Una red ordenada no solo mejora la imagen de una oficina; mejora la productividad, la estabilidad y la capacidad de crecimiento de toda la empresa.»

No dudes en contactarnos,  si crees que también podemos optimizar tu oficina.

 

CUATRO CLAVES PARA TRABAJAR MÁS SEGURO

La seguridad de tu empresa empieza por pequeños hábitos en el día a día. 

Por eso queremos compartir contigo 4 sencillos consejos de seguridad informática que pueden ayudarte a proteger tus datos, tus equipos y la información de tu empresa.

  • UTILIZA CONTRASEÑAS SEGURAS :  Crea contraseñas largas, únicas y difíciles de adivinar. Evita reutilizarlas en diferentes servicios.
  • DESCONFÍA DE CORREOS SOSPECHOSOS: Antes de abrir un enlace o descargar un archivo, comprueba siempre quién lo envía y qué contiene
  • MANTÉN TUS EQUIPOS ACTUALIZADOS  E INSTALA UN ANTIVIRUS DE CONFIAZA: Las actualizaciones corrigen vulnerabilidades y ayudan a mantener tus dispositivos protegidos frente a nuevas amenazas.
  • REALIZA COPIAS DE SEGURIDAD : Una buena copia de seguridad puede marcar la diferencia ante un borrado accidental, un fallo del equipo o un ataque informático.

En Redkom trabajamos para que tú puedas trabajar tranquilo.

Nos encargamos de la seguridad y el mantenimiento de tus sistemas para que tu empresa esté siempre protegida.

Evita problemas antes de que aparezcan.

Equipo REDKOM

Tu Partner Informático.